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Qué es y qué no es la psicología

  • Ciencia que estudia los procesos mentales (sensaciones y emociones, percepciones, reacciones, pensamientos, comportamiento…) del ser humano, y su relación con el medio físico y social que le rodea.
  • Nuestro objetivo es entender la conducta o comportamiento de las personas y todos aquellos factores que pueden estar influyendo en él, tanto de manera positiva como negativa.
  • Es fundamental para conocer el carácter de las personas, comprender las causas de su comportamiento, y poder intervenir con técnicas de modificación de conducta cuando haya algún comportamiento disfuncional o desadaptativo.
  • No es una ciencia del sentido común, ni se puede acceder a ella solo por tener ciertas vivencias.
  • No es ser un sacerdote ni un amigo, la buena intención no basta para intervenir, hay que tener unos conocimientos apropiados.
  • No se ocupa exclusivamente de la aplicación de test, de hecho son solo una herramienta de tantas.
  • Psicología no es sinónimo de psicoanálisis, ni de diván. La psicología tiene muchas corrientes terapéuticas y el psicoanálisis sólo es una de ellas. Incluso está demostrado que actualmente hay corrientes mucho más efectivas.
  • La psicología no se encarga sólo de diagnóstico y patologías.
  • No es algo a lo que acuden las personas que están locas. Todas las personas podemos acudir en determinados momentos, como por la pérdida de un ser querido, estrés, ansiedad, problemas de memoria, problemas con la pareja…

Qué es un psicólogo

  • Un psicólogo es un profesional que estudia el comportamiento humano. Cuando una persona acude a nuestra consulta busca entender sus pensamientos, sentimientos y conductas para saber por qué les causan malestar, y aprender formas más efectivas de comportarse que le ayuden a tener una vida más satisfactoria.
  • Sex & Mind, concentra su actividad profesional en la prestación de atención psicológica a todas aquellas personas e instituciones que así lo demanden, trabajando desde un modelo cognitivo-conductual, es decir basado en los pensamientos y en las acciones.
  • Todavía hay algunas personas que temen decir que van al psicólogo porque sigue produciendo rechazo, prejuicios sociales y vergüenza. Mucha gente cree que es lo mismo que admitir que estás loco o desequilibrado, pero nada más lejos de la realidad.
  • Un psicólogo enseña a reforzar la confianza y la autoestima, ayuda a conocer , potenciar y mejorar las capacidades, enseña a relacionarse positivamente con los demás… Nos ayuda a pensar, a sentir, a hablar, a que se cierren y cicatricen las heridas, a superar pérdidas… a millones de cosas nada relacionadas con la locura.
 
  1. Cuando los psicólogos hablamos de conducta, no solo tenemos en cuenta las respuestas manifiestas ante una determinada situación, es decir, aquello que podemos ver u oír, aquello que la persona dice o hace, o deja de hacer o de decir. También tenemos que fijarnos en que hay una parte de la conducta que no se ve, ni se oye, es una respuesta encubierta que ocurre dentro de la persona y que tiene una importancia vital en el desarrollo del bienestar físico, social y psicológico de ésta.
  2. Esta conducta que no se ve está relacionada por un lado, con los pensamientos, sentimientos y las creencias, y por otro con las sensaciones físicas que experimentamos (taquicardias, sudor, tensión, relajación…).
  3. Dependiendo de cuál sea nuestra conducta, nuestra forma de hacer, de decir, de pensar de sentir… ante una determinada situación, así serán las consecuencias positivas o negativas para nosotros y los demás, y por consiguiente, generará diferentes grados de bienestar o malestar.
  4. La conducta se aprende desde los primeros meses de vida. Casi todos nuestros pensamientos, sentimientos y maneras de comportarnos NO son heredados, si no que vamos aprendiéndolos a lo largo de la vida gracias a lo que vemos que hacen otros o las consecuencias positivas/negativas de actuar de una forma determinada, con lo que también podemos desaprenderlos y aprender otros nuevos.
  5. Los padres, los familiares, profesores, amigos, compañeros y la sociedad en general podemos y debemos, influir positivamente en la conducta de los demás y en su desarrollo, sobre todo de los más pequeños, para que desde los primeros años se automaticen conductas adecuadas. Para ello es esencial conocer cómo se aprende la conducta y qué estrategias podemos utilizar para incrementar las conductas adecuadas, que como dijimos anteriormente, no son solo las que se ven.
  6. En el desarrollo del bienestar personal, es muy importante la forma de pensar que tenemos ante las situaciones. Es por ello que hay que enseñar a pensar apoyándonos en la experiencia, sin distorsionar ni exagerar, enseñar a pensar en términos de deseos y preferencias y NO de necesidades o exigencias.
  7. Pongamos normas y límites firmes pero razonables y apropiados.
  8. Apliquemos consecuencias contingentes a la mala conducta.
Elogiemos y estimulemos los logros ya que no hay nada más potente y con consecuencias más positivas para la persona que el refuerzo y el reconocimiento de una buena actuación.
  1. Cierta parte de los pacientes abandonan la psicoterapia antes de que haya llegado a término (“Alta voluntaria”).
  2. Muchos acaban retomándola porque se dan cuenta de que se han dado pasos hacia atrás en el camino avanzado.
  3. No pocas personas creen que con el simple hecho de cruzar el umbral de la puerta del terapeuta o sentarse en la silla, ya se curarán todos sus problemas en 3-4 sesiones, eso se conoce como “Pensamiento mágico”.
  4. La falta de adherencia al tratamiento se da por falta de actitud, si no se pone esfuerzo y un buen % de implicación y motivación para el cambio, los psicólogos y sexólogos no tenemos polvos mágicos que resuelvan los problemas sin esfuerzo.
  5. Las parejas tienen más probabilidades de éxito, si cada uno le hace al otro de co-terapeuta, ya que al darle esa responsabilidad a la pareja, se anulará cualquier intento del otro de desistir y abandonar la terapia.
  6. Hay cierto tipo de usuarios que son más proclives a abandonar la terapia, la mayoría de las veces porque no quieren esforzarse, porque la jerga psicológica o sexológica se les hace complicada, porque no entienden la finalidad ni el objetivo de la terapia y sobre todo porque prefieren tomar pastillas que les funcionarán o no en función de lo que crean en ellas, pero que no les cuesta ningún esfuerzo.
  7. El abandono del tratamiento, supone un agravamiento de las patologías, dificultades y/o problemas y demasiadas veces no somos conscientes del daño que nos estamos infringiendo, y por desgracia la familia y nuestro círculo social, tampoco son los suficientemente insistentes que debieran ser, para que el usuario/s continúen con la terapia.
  • Que la demanda con la que llegaron a la consulta ya no les preocupa tanto, y cuando vuelve a aparecer la preocupación hay una recaída y se vuelven a consulta.
  • Puede que se desmotive porque el terapeuta no sea un buen profesional y aplique un protocolo a todos los usuarios, sin preocuparse por ahondar en cada caso de manera particular, sin tomar notas, sin proporcionar tareas, simplemente escuchando y esperando a la siguiente sesión.
  • La falta de competencia, valores y personalidad del terapeuta.
  • Quizá el usuario tiene expectativas demasiado elevadas respecto a obtener resultados inmediatos en las primeras sesiones.
  • Desconocer el número de sesiones con cierta precisión también puede llevar al abandono del tratamiento, pero sería una imprudencia por parte del terapeuta dar un número exacto porque nunca se sabe cómo evolucionará el caso.
  • Puede haber falta de rapport con el terapeuta, es decir, la calidad de la relación con el terapeuta y la conexión no son muy buenas o son inexistentes.
  • El incumplimiento de las tareas para casa y la falta de esfuerzo son dos de los detonantes más notorios.
  • Negarse a profundizar en algunos temas. En este caso si el terapeuta considera que es indispensable para avanzar y el usuario se niega a hacerlo, la terapia se estanca y el usuario decide marcharse.
  • Negación al cambio abandonan la intervención cuando empiezan a mejorar porque creen que ya no lo necesitan, con lo cual hay una elevadísima probabilidad de recaída
  • Porque otro profesional de otra corriente dice otra cosa solemos elegir el sonido que queremos oír, no el sonido que nos es útil. Los usuarios que van de un profesional a otro lo que buscan es que les confirmen sus creencias y sus opiniones.
  • Algunos usuarios al llegar a la consulta, llegan buscando que se les diga lo que quieren y que se les trate como han imaginado en sus mentes o como ven en las películas de cine, y si no encuentran lo que buscan, abandonan la consulta en busca de otro profesional (otra corriente) que les de lo que están buscando.
  • ¿Supone eso que el terapeuta ha fallado en su actividad profesional con ese usuario? En absoluto, puesto que si ha trabajado el caso concienzudamente, el motivo por el cual el usuario le abandone no tiene relación con su actividad profesional, sino más bien con que busca que “le sigan el rollo”.
  • Es muy importante tener en cuenta que al igual que en otras disciplinas, dentro tanto de la psicología como de la sexología existen diferentes corrientes, cuyas maneras de trabajo, objetivos, valores, procedimientos y resultados son totalmente diferentes unas de otras.
  • En este caso, trabajaremos desde la psicología con una corriente integradora, basada fundamentalmente en la parte cognitiva y conductual de las personas (los pensamientos, sentimientos, emociones, acciones, conductas, comportamientos…) y desde la sexología, haremos lo propio con la sexología sustantiva que se basa en la importancia de los sujetos como sujetos sexuados (con sus diversidades, modos, matices y peculiaridades).
  • En ninguno de los dos casos se trata a los llegados a consulta como pacientes, si no como usuarios, no se trata de diagnosticar, ni de patologizar, ni de crear problemas donde no los hay, ni de esperar a que el usuario vea por si solo la luz, o ahondar en el pasado hasta hacer herida, ni siquiera de camuflar las causas con fármacos, o dar recetas mágicas o consejos magistrales, si no de ver donde están las dificultades, identificarlas, trabajarlas, esforzarse, y actuar en consecuencia para mejorarlas en la medida de lo posible, sin prometer resultados extraordinarios, ni generando expectativas imposibles.
  • Ambas corrientes tienen una elevada probabilidad de éxito precisamente porque no se etiqueta a las personas, ni se les dice lo que quieren oír, si no que se les abre un infinito mundo de posibilidades donde los usuarios elegirán por si mismos, y no porque se lo paute nadie, las opciones que mejor se adapten a ellos. En comparación con otras corrientes como pueden ser la psicología psicoanalista, la psicología sistémica, la sexología médica, la sexología humanista…. La psicología cognitivo-conductual y la sexología sustantiva, son las mejores opciones.
  • ¿Estás dispuesto/a a asumir cambios y ponerle remedio a esas dificultades que te traen de cabeza?

Cuadro de intervenciones agrupadas por edades

Cuadro de intervenciones agrupadas por edades

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